
Pues si, el pasado sábado supergeorge y yo estuvimos en el teatro Tívoli de Barcelona viendo el espectáculo Shaolin & Wudang: La otra cara de China. Y claro, una vez vista la función vamos directos al análisis o crítica (pero va a ser literal). Las entradas las compré dos semanas antes de que empezara este espectáculo en Barcelona y creedme que estaba ansioso por verlos en acción pues me encantan este tipo de cosas relacionadas con las artes marciales. Para más emoción, en esta ocasión venían los Wudang acompañando a los Shaolin cosa que aparentemente ponía la guinda a un pastel que se intuia delicioso.
Antes de empezar a rajar la obra de teatro prefiero hacer un poco de historia explicando cada uno de los dos grupos religiosos. Bien, los monjes Shaolin son mucho más conocidos pues desde hace unos años se han vuelto muy populares gracias a sus increíbles habilidades. Se les distingue pues llevan un kimono de color naranja característico del templo Shaolin. Éstos basan su fuerza y habilidades en las técnicas del arte marcial Kung-fu, quizás uno de los más impolutos en cuanto a ejecución de técnicas y posiblemente de los más dificiles de llegar a controlar. Aparte, los discípulos Shaolin dedican varias horas a lo largo del día a practicar la meditación Zen, una de las escuelas del budismo más popular hoy en día. Gracias a este tipo de meditación son capaces de controlar el khi, la energía interior que fluye a través nuestro dotándolos de habilidades impresionantes como poder controlar el dolor.
En el otro punto tenemos a los Wudang, que se distinguen pues llevan unos kimonos blancos muy atractivos y que por qué no decirlo, me gusta el movimiento de sus ropajes cuando ejecutan movimientos :-) Los Wudang, a diferencia de los Shaolin, se centran más en desarrollar las artes marciales incorporando las teorías del Ying-Yang, el Tai-chi y la cosmología taoísta, la que describe el agua, la tierra, la madera y el oro como elementos principales.
Tanto los Shaolin como los Wudang son dos religiones que provienen de China y que desde luego son el mejor reflejo de la impresionante filosofía conseguida a través de miles de años. Cabe destacar el choque entre estas dos bestias de las artes marciales y esta obra de teatro se basa básicamente en mostrar esto mismo. A mi personalmente siempre me ha gustado mucho más la filosofía Wudang y su forma de entender y practicar las artes marciales.
En cuanto al espectáculo en si mismo, voy a ser tajante: me esperaba mucho, muchísimo más de lo que vi en apenas hora y media de función (sumadle los cerca de 20 minutos de descanso a mitad de la obra). Es más, salí con sueño del teatro Tívoli, cosa que al pensar en ello me siento
algo estafado pues la entrada nos costó una pasta ya que escogimos una platea. Por qué para mi no estuvieron a la altura? Bueno, pues básicamente porque el 90% de las habilidades que mostraron los monjes Shaolin ya las había visto, no había nada nuevo, era más de lo mismo uséase, volteretas a doquier, patadas y katas más vistas que el anuncio de la granja de playmovil, romperse unas barras de acero en la cabeza, doblar unas baras con el cuello o tumbarse en una cama de 6 pinchos... si, a ver, en su conjunto todo esto sigue siendo impresionante y cuando lo vuelvo a ver se me siguen poniendo los pelos de punta pero todo tiene un límite y me niego a pensar que los legendarios monjes de la región china de Shaolin no saben hacer otra cosa que las descritas, cosas que hacen en televisión, en teatros, etc. Me duele decirlo pero creo que están como viviendo del cuento, haciendo las mismas piruetas en cualquier función que representan. No entiendo el motivo por el que se repiten de esta forma pues seguramente son capaces de realizar hazañas de lo más variopintas.
Destacaría la increíble actuación de dos niños Shaolin mostrando unas habilidades de quitarse el sombrero, pero de nuevo vuelven a repetirse haciendo cosas como volteretas con la cabeza o apoyar la cabeza en el suelo girando su cuerpo de una forma algo "retorcida". Repito, sigue siendo impresionante pero no he pagado un dineral para ver más de lo mismo.
Lo único que se salva es la puesta en escena de los 4 Wudang. Digan lo que digan, los Wudang tienen una de las formas más vellas de representar la naturaleza mediante movimientos de artes marciales. La mezcla de Tai-Chi y kung-fu es muy impactante y la belleza y la limpieza en los saltos y ejecución de técnicas demuestran un alto nivel y las tropecientasmil horas que han tenido que dedicar para llegar a ese estado de perfeccionismo. Sobretodo uno con el pelo largo (podéis verlo en la imagen de más arriba) era el que destacaba pues su técnica era impoluta y para mi perfecta, además, creo que debía de ser el maestro de los tres restantes Wudang pues siempre estaba por delante de ellos.
También hay un momento de la función en que dejan a un lado las piruetas y nos muestran una representación de su día a día cotidiano a la hora de rezar y meditar. Es un momento algo interesante pero para mi gusto se alargó demasiado provocando más de un bostezo a nivel global de la sala (¬_¬) Pero lo más decepcionante de todo fue que no apareció por ningún lado el maestro Shaolin que siempre acompaña a sus discípulos, el mismo maestro del Qi Gong que se anuncia en el panfleto del espectáculo que puede cogerse a la entrada del teatro, pero para colmo, en una foto del panfleto sale vestido de negro... Por qué no dieron alguna explicación de su ausencia? Me sentí estafado, tanto anunciarlo para luego no dar señales de vida, en fin...
Aparte de los 15 Shaolin/Wudang, encontramos en escena a la Yin-Yang Orchestra, cuatro bellezas orientales que pondrán una fabulosa música en directo mediante instrumentos antiguos y otros contemporáneos que darán un ambiente de la china antigua que nos dejará pasmados. Algunos de estos son los que tocan las geishas, así que podréis haceros una idea; también hacen uso de unos instrumentos de percusión con un sonido potente que da un subidón a los momentos de más acción.
NOTA: 6
Información:
- Funciones en el teatro Tívoli de Barcelona del 5 al 24 de Febrero
- Precio de las entradas entre 23 y 36 euros según butacas.
- Funciones de martes a viernes a las 22:00. Los Sábados hay una función a las 18:00 y otra a las 22:00. Los domingos sólo una función a las 18:00















































3 comentarios:
14 de febrero de 2008 13:48
que arte, que arte nautilus
17 de febrero de 2008 14:19
estoy de acuerdo, como super george que soy tengo que decir que con un poco de concentración yo tambien podria hacer lo que han echo los shaolines...ajaja,es broma,pero si, esta clavado el análisis, vi muy poco que me resultara espectacular, incluso en verano asistimos a un espectaculo chino en portaventura con nautilus que le daba mil vueltas a este. mucho arte tienes!
17 de febrero de 2008 14:43
sis es verdad tio, el espectáculo que vimos en el teatro de la china en port aventura fue mucho mas espectacular que este... y además era gratuito entrar. Lo siento pero si alguien lee el análisis y no le ha gustado mi forma de expresarme, que sepan que es la opinión con la que salí del teatro Tívoli. Sólo recomiendo que vayáis a verla y opinéis vosotros mismos...
Salutte
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